COACCIONADO EL TRABAJADOR PARA FIRMAR SU DIMISIÓN VOLUNTARIA

Aunque cada vez sea una práctica menos utilizada, todavía hay empresarios que obligan a un trabajador, mediante la amenaza de un mal más grave, a firmar su baja o dimisión voluntaria.

Esta práctica dota al documento de una nulidad absoluta por estar la voluntad del trabajador viciada.

En estos casos, debe presentarse de inmediato una demanda por despido improcedente, pues aunque el propio empresario o directivo haya evitado cualquier testigo adverso, pueden invocarse en el propio escrito de demanda hechos o circunstancias que constituyan indicios de haber actuado el empresario de manera contraria a la legalidad. Inclusive, este hecho podría encuadrarse en el delito de coacciones tipificado en el artículo 172 del Código Penal, el cual lleva una pena de prisión de seis meses a tres años.

Ante un hecho como el descrito, el trabajador debe contactar con un abogado que le asesorará y le indicará los pasos que debe seguir. Éste será quien estudie la situación en profundidad y buscará aquellos indicios que muestren la coacción ejercida por el empresario.



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